Camina rápido, intentando que no la atropellen.
Los pasillos de la librería central están atestados.
Madres y niños se matan por la última carpeta con el súper héroe del momento.
En medio de tantas corridas, por uno de los pasillos, aparece él. Un niño lo jala de su manga.
El, paralizado, la mira y se detiene.
Ella enmudece al verlo y no puede ocultar su emoción.
Luego de un gesto de complicidad y una caída de ojos, ambos miran al suelo.
Se
cruzan, rozan sus manos y una sonrisa se les dibuja en el rostro.
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