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Cuando...   Cuando voy a escribir un cuento, o un relato, busco en mi mente, un lugar que me evoque cosas. Y cuando digo “cosas”, me refiero a eso que no siempre tiene forma: las emociones, situaciones, recuerdos, detalles mínimos que hacen vibrar algo en mí. Cierro los ojos e intento viajar, internarme en ese mundo aún no explorado. Recuerdo sitios en los que he vivido, o por los que tal vez solo pasé, pero que me gestaron algo. Imagino otros espacios. Comparo. Agrego o quito elementos puntuales que alimentan o despojan el ambiente que voy creando en mi mente, para empezar a andar por esos lugares que serán historia. Intento reconocer el área como si caminara por ahí, como si lo sintiera bajo mis pies o al alcance de mis manos. Tal vez el lugar elegido no logre ocupar toda esa intención que me propongo: la de darle forma, emoción, o de llenarlo con las situaciones que lo conformen como parte de las emociones que allí deben habitar a través de la trama. La decoración irá mol...
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La sed de su estampa

 

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¡Y sonrió!  ¡Sonrió al verlo!  No eran sus manos, no era su risa, no era su pelo...  Eran su aura y su alma bestial.  Esa voz de trueno que le erizaba el cabello.  Esa risa profunda, con rugido de mar. Samantha Bridge.

Xanadú

  Habían pasado muchos años desde la última vez en que Laura y Enrique se vieron...  Se encontraron en las redes y entre recuerdos y risas, sin darse cuenta, surgió entre ellos una relación laboral y virtual, que los mantenía en contacto a diario. Hablar por teléfono varias veces al día,   o hacerse consultas vía mail, se fue tornando algo habitual. Siempre surgía alguna cuestión laboral que resolvían sin que existan diferencias. Desde el principio, la confianza fue mutua. Tenían casi los mismos gustos; y a fin de cuentas, era como que se habían criado juntos, hasta se podría decir que se conocían de chicos. Juntos recordaban situaciones familiares en común, fiestas, encuentros, y en todas las fotos, estaban los dos. Existía entre ambos la confianza suficiente como para hablar de todo, tanto, que un día él se atrevió, y le dijo: -          En mi cel, te tengo agendada como “proveedor del interior”… porque “mi jermu”, la de aho...

¿Lobo estás?

Y ella...  de a poco construía una pared,  encerrando..., cercando...,  tapiando todas esas situaciones molestas,  que le hacían doler.  Y se fabricaba un presente distinto...,  pero poco a poco el rostro del lobo giraba,  mirándola fijamente,  y ella volvía a encontrarse  frente a esos colmillos filosos,  que no la dejarían entrar...  ni salir. Samantha Bridge

Sol Tropical (cont.)

Al día siguiente lucía una trenza,  sus mejillas estaban rosadas, y su andar era plácido... Llegó la hora de la siesta,  y todo el rancho quedó en penumbras. Descubrió su risa... imaginó sus ojos...  La separaban de allí algunos lapachos...  cinco tal vez, o diez,  y no moderó su paso. Sentía bajo sus pies el crujido de las hojas, iba mirando la senda, soltando el aliento...  Aflojando los nudos de su trenza,  soltando el lazo de su delantal,  Desabrochando un botón de la blusa... Llegó agitada,  con sus mejillas rojas,  soltando su pelo.  Se apoyó en el marco esperando verlo...

Por bonanza.

  En un autobús quien sabe a dónde, Me subí aquella tarde, sin testigos. Bebí de aquel brebaje que mi amigo Sin temor, me dio por buen abrigo, Y sabiendo que no era de confianza, Lo clavé en mi garganta, por bonanza.   Más tarde, pisando tierra roja Me vi hecho un vestigio, y con harapos, muy grande fue mi asombro en tal terreno, con instrucciones de no irme, de ese suelo, no dudé en buscar un camarada, que me sane de mi mente obnubilada. Y en el lomo de un burro sin destino, Fui marchando bajo el sol que me abrazaba, Muchas noches y sus soles me quemaban, Más yo seguía, sin dudar, y sin rumbo fijo, Y me dejaba arrastrar por la esperanza de encontrarme una respuesta en el camino. Al llegar, vi que el cielo estaba lejos, Y que mi entorno era pobre y maloliente, Un tipejo molestaba a unas gentes, Y unos niños peleaban por hollejos, Una choza polvorienta y sin cuidado, Albergaba a enfermos cochambrosos, Unas mantas en el suelo, co...