Cuando... Cuando voy a escribir un cuento, o un relato, busco en mi mente, un lugar que me evoque cosas. Y cuando digo “cosas”, me refiero a eso que no siempre tiene forma: las emociones, situaciones, recuerdos, detalles mínimos que hacen vibrar algo en mí. Cierro los ojos e intento viajar, internarme en ese mundo aún no explorado. Recuerdo sitios en los que he vivido, o por los que tal vez solo pasé, pero que me gestaron algo. Imagino otros espacios. Comparo. Agrego o quito elementos puntuales que alimentan o despojan el ambiente que voy creando en mi mente, para empezar a andar por esos lugares que serán historia. Intento reconocer el área como si caminara por ahí, como si lo sintiera bajo mis pies o al alcance de mis manos. Tal vez el lugar elegido no logre ocupar toda esa intención que me propongo: la de darle forma, emoción, o de llenarlo con las situaciones que lo conformen como parte de las emociones que allí deben habitar a través de la trama. La decoración irá mol...