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La Clande

 

Un grupo de adolescentes de secundaria, tienen un grupo de chat, en donde hablan todo el día; cuarenta en el grupo, hablando todos a la vez.

Alguien dijo: “ya no seremos los mismos”, y esa frase fue suficiente para encender la mecha.

Ahora están desesperados por reunirse en una fiesta. Discuten y hacen planes. Buscan alternativas para poder encontrarse. Carlos, que peleó con su padre, está ahora pregonando la idea de una fiesta “clande”. Esto abre discusión entre ellos, pero no logran entenderse. La mayoría discute que no deberían juntarse, el resto, no está de acuerdo con el encierro, y ya no soportan tantas restricciones.

Loly, la nueva, no sabe cómo integrarse, y está pensando en un encuentro, para congraciarse. Deciden armar una “fiesta clandestina”, y les provoca más emoción. Desafiantes, cada uno va invitando a uno y a otro, hasta ser una multitud. Reúnen dinero y compran alcohol, asisten a las clases virtuales, y se envían mensajes en código ajustando los últimos detalles. Es un secreto a voces que el viernes en lo de Loly será “la clande”. Casa, alcohol, música, invitados. Loly está feliz, será aceptada por sus compañeros de tercer año.

***

Ya es viernes.

A las 18 comienza el toque de queda. El papa de Loly es policía, desde hace apenas unos meses en la zona. Es muy riguroso con las leyes, e insiste mucho a Loly, en comportarse adecuadamente. Ella pone la música suena a todo volumen. El padre le pide que baje el volumen, que ya empieza el toque de queda y él debe salir cuanto antes a su trabajo. La joven se le ríe en su cara, y él se va.

Loly hará lo que esté a su alcance para ser popular.

***

En el camino de ida, Juan y Mateo van por una vereda con sus barbijos y a paso firme. Cruzan a dos patrulleros que vigilan la zona. Los detienen para saber que hacen aun por la calle. Ellos inventan excusas de las clases virtuales, y pueden seguir su camino. En la cuadra siguiente, Esteban es detenido por “deambular”, ya que no encontró excusa para justificar su presencia allí. Yolanda y Stefi fueron llevadas a sus casas. Nico presentó una receta trucha, y dijo que iba a la farmacia. Un cabo que conoce a la persona nombrada “que necesita la medicación”, y fue a visitarla. Allí descubre que era mentira y se lo llevan detenido.

El resto pueden llegar a casa de Loly. Algunos asustados por la policía que circulaba cerca. Otros agitados porque corrieron. Una vez allí, se ven y no saben si tocarse, si saludarse, si dejarse los tapabocas, si acercarse. Otros vienen sin tapabocas, acercándose a todos, compartiendo botellas. Loly está aterrada al ver que nadie se cuida.

Todos se ríen, y festejan lo que creen que es solo una travesura. “la fiesta clande”

La música aturde a Loly que está desorientada. Ve como corren y gritan. Las botellas vuelven a hacerse escuchar. Loly está aterrada contra la pared de la cocina, mientras ve como todos van y vienen, sin barbijo. Y tocan todo. En la mesada se ven varios rociadores de alcohol para sanitizar, pero nadie los usa.

A medida que se va llenando el patio de la casa de Loly, ella se va asustando más y más. No creyó que serían tantas personas. Solo pensó en sus compañeros de escuela, pero es un gentío. Entra en pánico. Siente que se ahoga. Le falta el aire. Busca alguna mirada, pero nadie la ve.

Hay varios grupitos tomando alcohol, otros fumando. Todos a mucha risa; y en cada grupo hay un líder, esbozando sus conocimientos sobre la pandemia y el virus. Loly está sujetándose el pecho. Contra una pared. Los llama y quiere alzar una mano para pedir auxilio, pero no la oyen. Nadie la ve. Nadie nota siquiera su ausencia.

Ve en el borde de una silla, su pequeña mochila, se arrastra hacia ella y como puede, busca en el bolsillo el inhalador para el asma. Agitada, logra sacudirlo y se le cae. Pasa un grupo de chicos, no lo ven y lo patean más lejos. Ella se arrastra detrás de una mesa, por el barro, y logra alcanzarlo. Lo limpia un poco nota que está roto. Se sienta contra la pared hasta caer recostada en el suelo, pierde el conocimiento. 

Pasada apenas una hora, ella despierta y ve que la casa es un caos, no sabe cómo levantarse de allí. Aun no logra oxigenar bien. Alguien grita “la poli”, y se ve una luz de patrullero por la esquina. Apagan luces y sonidos. Todos en silencio hasta que pase. Ella pretende aprovechar el silencio para ser auxiliada en su falta de oxígeno, pero su deseo de ser popular es más fuerte y no emite sonido.

Cuando pasa el patrullero, de a poco se van poniendo de pie. Muchos, se van. Unos hermanos pelean porque la joven no decide con quien irse. Otro, pelea con su ex. Una chica llora ebria en un rincón. Alguien logra ver el brazo de Loly detrás de la mesa. Corre a ver y encuentra su cuerpo de la joven en el suelo.

Algunas horas después, todos reciben un mensaje en el chat.

“Loly abandonó el grupo”

¿Qué paso? Se preguntan, pero nadie sabe responder.

En casa de Loly, su padre arregla su cama, y le alcanza un plato de sopa. Después de esto, “ya no seremos los mismos”.

 

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