15 años de letargo... deja atrás un coma profundo, y un accidente
donde enviudó.
Ahora, dentro de la que será su habitación; sonríe feliz. Por
la ventana, una brisa fresca se mete debajo de su camisa y le roza la piel.
Sonriente, gira bailando sobre sus pies. Camina despacio,
acariciando con las yemas de los dedos, muebles que no recuerda. Mira sus manos
y le avergüenza no tener las uñas pintadas. Abre un placard buscando un espejo
y se enamora de un vestido, color salmón.
Se abre la puerta de la habitación.
El trato es extraño, le dicen “señor”.
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