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La cabaña

 

La joven, aprovechó el silencio de su cuarto y caminó lentamente hacia la calle para despejarse. 

Abrió la puerta y una brisa fresca la abrazó. 

Sorprendida, pudo notar que en lugar de “su calle”, atestada de vehículos y comercios, el paisaje era otro. 

Frente a sus ojos había unas colinas con calles circulares llenas de pinos. 

El césped tenía una fina capa de nieve derritiéndose. 

En medio, varias cabañas con vidrios empañados y chimeneas humeantes. 

Abrió los brazos, respiró profundo y dio unos pasos sintiendo la hojarasca. 

Apretó fuerte los ojos temiendo que al abrirlos todo fuera diferente...

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