Habían pasado muchos años desde la última vez en que Laura y Enrique se vieron... Se encontraron en las redes y entre recuerdos y risas, sin darse cuenta, surgió entre ellos una relación laboral y virtual, que los mantenía en contacto a diario. Hablar por teléfono varias veces al día, o hacerse consultas vía mail, se fue tornando algo habitual. Siempre surgía alguna cuestión laboral que resolvían sin que existan diferencias. Desde el principio, la confianza fue mutua. Tenían casi los mismos gustos; y a fin de cuentas, era como que se habían criado juntos, hasta se podría decir que se conocían de chicos. Juntos recordaban situaciones familiares en común, fiestas, encuentros, y en todas las fotos, estaban los dos. Existía entre ambos la confianza suficiente como para hablar de todo, tanto, que un día él se atrevió, y le dijo: - En mi cel, te tengo agendada como “proveedor del interior”… porque “mi jermu”, la de aho...