El viento norte se mete entre sus ropas.
Sube al autobús y sin soltar su pasaje se estremece por un aroma masculino que penetra en sus sentidos.
Asombrada busca ávidamente entre los pasajeros.
Observa y elige sin distinción, de preferencia, jóvenes.
Esa fragancia la subyuga hasta que, con horror, puede descubrir que quien la posee es un hombre de baja condición, carente de todo atractivo para Laura.
Descontrolada se acerca apenas un poco, cierra los ojos y aprieta los puños.
Pasa por detrás y deja a sus pezones rozarle la espalda.
Baja del
colectivo secándose el sudor.
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