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Como a la hora de nacer

 

Entonces tomas tu espada, tu coraza y tu morral y despliega tus alas...

Recuerdas cual fue el secreto que tu ángel te dijo al oído segundos después de nacer, mientras sostenías con tu madre la primera mirada de amor... 

Y vuelas y comienzas a despojarte de preceptos y mandatos. Y sueñas, y luchas, y caes, y vuelves a levantarte para seguir siendo vos misma y descubrirte. 

Porque podes. 

Porque una vez, simplemente, le ganaste la carrera a tres millones de espermas. Dios lo quiso así, y te dio la libertad.

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