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La sed de su estampa

 



Como cada noche, 

voy a su ventana. 

Reitero mi pena, 

expongo mi alma, 

me duermo en las ramas, 

espero a que abra… 

Me quedo en silencio, 

sin llanto, apagada. 

No habla, me mira… 

¡Implora mi nada! 

¡Me tiene sujeta a la sed de su estampa!

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